SANA DOCTRINA - Ministerio de Difusión Bíblica

 

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Quienes somos

                                                                  

Somos un grupo de Hermanos, una manada pequeña, que en un mismo espíritu nos congregamos al digno nombre del Señor como Iglesia Cristiana “La Sana Doctrina” en la ciudad de Córdoba, Argentina; y que, en obediencia al mandato bíblico que encabeza nuestra presentación: “Haz obra de evangelista, cumple tu ministerio, predica y exhorta con toda paciencia la sana doctrina”, hemos asumido el compromiso ante el Señor para difundir Su Santa Palabra tal como nos ha sido dada en Las Escrituras mediante El MINISTERIO DE DIFUSIÓN BÍBLICA “LA SANA DOCTRINA”.

 

Nuestro propósito no es proclamar la Palabra de Dios según la creencia de una determinada religión o denominación; tampoco la de divulgar una fe globalizada, es decir “ecumenista”, pues entendemos que la unidad en la fe no se logra buscando puntos de coincidencias entre las distintas “religiones” y/o denominaciones, sino sólo en la persona del Señor Jesucristo. El que es uno con Cristo, es uno con todo aquel que también está “en Cristo”, “Pues así como cada uno de nosotros tiene un solo cuerpo con muchos miembros, y no todos estos miembros desempeñan la misma función, también nosotros, siendo muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.” (Romanos 12. 4-5) (NVI).

 

Según las Sagradas Escrituras:

Creemos que los únicos y verdaderos creyentes, son todos aquellos que han sido salvados solamente por La Libre y Soberana Gracia de Dios. Es decir que la salvación y la vida eterna es un beneficio que Dios concede, nada más que por pura gracia, sin que sea necesaria la intervención de intermediarios para alcanzarla, o méritos personales para merecerla más allá de lo que puedan profesar algunos creyentes o lo que enseñe algunas “religiones”.

¡No depende de la voluntad personal! “Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se la regaló. La salvación de ustedes no es el resultado de sus propios esfuerzos. Por eso nadie puede sentirse orgulloso.” (Efesios 2. 8-9) (TLA).

 

Creemos que la salvación y la vida eterna es el fruto que resulta cien por ciento de un acto que depende de la voluntad divina para todos los pecadores que estando muertos en sus delitos y pecados, puedan ser renacidos para vida eterna por medio del poder del Espíritu: Antes, ustedes estaban muertos para Dios, pues hacían el mal y vivían en pecado; seguían el mal ejemplo de la gente de este mundo, y obedecían al poderoso espíritu en los aires, que gobierna sobre los malos espíritus y domina a las personas que desobedecen a Dios. (Efesios 2. 1-2) (TLA).

 

Creemos que la salvación es para aquellos que, por medio de la gracia, son llamados irresistiblemente al arrepentimiento y la fe en Jesucristo, dice Su Palabra: “sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.” (Romanos 8. 28-30) (NVI). También creemos que su llamado es soberano y eficaz; por lo cual, la salvación es por la eternidad y nadie ni nada la podrá invalidar. ¡La salvación no se pierde! “porque las dádivas de Dios son irrevocables, como lo es también su llamamiento.” (Romanos 11. 29) (NVI).

 

Creemos que la Iglesia de Dios es una, la cual él (Jesucristo) ganó por su propia sangre” (Hechos 8. 28) y está constituida por ciudadanos del cielo” (Filipenses 3. 20) “creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ella” (Efesios 2. 10). Que es universal y no depende del lugar físico donde se congregue, sino donde se halla espiritualmente. Que su gobierno no está aquí en la tierra sino a la diestra de Dios; y aunque en el presente, la cizaña se encuentra mezclada con el trigo, conoce el Señor a los que son suyos” (2 Timoteo 2. 19).

 

También queremos destacar que este Ministerio no predica “una nueva propuesta doctrinal” acomodada a los tiempos que estamos viviendo, sino que es la difusión del puro evangelio SEGÚN EL FUNDAMENTO APOSTÓLICO; y confiamos que, mediante su poder eficaz, ha de obrar no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos” (2 Timoteo 1. 9).

 

 

 

NOTA: Cualquiera sea su condición, si tiene alguna duda al respecto y desea más información; o tiene algún comentario no dude en ponerse en contacto. Para ello diríjase por correo electrónico a:

 

 

DOMINGO ANTONIO FERNÁNDEZ

mdb@sanadoctrina.org

  

Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número”  (1 Corintios 9. 19).

 

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Lea, medite y tome la decisión más importante de su vida: ARREPIÉNTASE DE SUS PECADOS Y ACEPTE AL SEÑOR JESUCRISTO COMO SU ÚNICO Y SUFICIENTE SALVADOR PERSONAL.

Que el Señor le bendiga.

 

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