SANA DOCTRINA - Ministerio de Difusión Bíblica

Acerca de la congregación

 

 

Esta congregación tiene por misión, cumplir el mandato evangélico: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”. Tarea que ha sido asumida por un grupo de hermanos en la fe que se reúnen en unidad de espíritu al digno nombre del Señor como IGLESIA CRISTIANA “LA SANA DOCTRINA”.

 

 Su fe es evangélica, no denominacional, y su vocación es “crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3. 18) “perseverando en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones”  (Hechos 2. 42) atentos a la exhortación Apostólica que dice: Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Hebreos 10. 23-25).

Así mismo se reúne con la firme convicción de que ha sido ordenada de acuerdo a lo que LAS ESCRITURAS determinan como principio para una iglesia local. Es decir, creemos que una asamblea para que sea divinamente reconocida como tal, no depende de una cantidad determinada de miembros, sino para el propósito que han sido apartados. Dice el Señor Jesucristo respecto al número de sus apartados: “Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18. 20); y el Apóstol Pedro expresa el propósito para el cual han sido apartados: Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2. 9). De manera que, conforme a esas premisas, por citar dos, es que hemos asumido el compromiso de identificarnos como iglesia del Señor, con el simple nombre de: IGLESIA CRISTIANA.

 

Quien hace esta presentación, ha asumido ante el Señor y los Hermanos que lo han reconocido, el compromiso de pastorearlos.

 

Mi nombre es Domingo Antonio Fernández, resido en la ciudad de Córdoba, Argentina, desde el año 1.963. Casado y padre de dos hijas. Dedicado a la predicación del evangelio y a la enseñanza de Las Escrituras desde el año 1980. Desempeñé la tarea como anciano en forma sucesiva durante veinticinco años en dos “IGLESIAS CRISTIANAS EVANGÉLICAS” en esta ciudad. En el año 2.005 me retiro voluntariamente de “las asambleas” por diferencias fundamentales en la interpretación y predicación de LA PALABRA. Este hecho lamentable, es la consecuencia inexorable que deberemos afrontar todos aquellos que somos consumidos por el celo de guardar y proclamar LA PURA DOCTRINA DEL PADRE, la que se nos ha revelado como la doctrina de: LA LIBRE GRACIA SOBERANA.

 

No obstante, nada hay ajeno a nuestro Señor quien toma nuestros desacuerdos para transformarlos en bendiciones; y así fue como nació esta congregación de la cual, en el presente, hay Hermanos que han partido, algunos para estar en la presencia del Señor y otros llevando su fe a otras congregaciones. Los que estamos en este testimonio, seguimos cumpliendo los mandamientos que nuestro Señor nos encomendó como lo hace a todos sus escogidos: hacer memoria de Él todas la veces que nos reunimos en SU NOMBRE y llevar adelante la obra MISIONERA de predicar el evangelio a toda criatura; es decir, predicar el VERDADERO EVANGELIO, el que anuncia acerca del amor inmerecido de Dios y la salvación por medio de la fe que nos es dada sólo por gracia, mediante Su Poder Soberano.

 

Sabemos que no somos los únicos en el mundo que tenemos este celo por la PURA DOCTRINA; personalmente puedo comprobarlo basándome en dos experiencias: la primera; doctrinal, donde LA PALABRA dice que el Señor, de acuerdo a sus planes y su tiempo, todavía no ha terminado de reunir a sus santos que están esparcidos por los cuatro vientos apartándolos, como piedras vivas, para ser parte de SU PUEBLO, SU IGLESIA; obra que, cuando esté concluida será arrebatada en las nubes para recibir al Señor en el Aire. La segunda experiencia, es práctica; continuamente recibimos mensajes de distintos lugares del mundo en los que, por un lado nos escriben personas disconformes con la “doctrina” que reciben, pidiendo orientación espiritual para poder entender lo que verdaderamente es LA SANA DOCTRINA; y por otro lado, Hermanos que nos alientan manifestando su mismo sentir.

 

El problema es que han proliferado tantas “interpretaciones” que no sólo han logrado como resultado una variedad de “falsas doctrinas” o dogmas que, más que ganar almas las confunden haciendo que se pierdan para toda la eternidad; sino que también trastornan, aun aquellas que sinceramente quieren llegar al Padre buscando alcanzar la salvación. Este mal, está tan arraigado en el seno de la ciega soberbia de muchos hombres que además de producir divisiones y vanas contiendas; también apartan del camino de la verdad a muchos que dicen ser creyentes. Esta perversión, se ha difundido de tal manera que ha dado lugar a la proliferación de una gran cantidad de “religiones” autodenominadas “cristianas”, entre las que se incluye a muchas denominaciones que se dicen “evangélicas”. Por lo cual, es evidente que ante esta realidad que es carnal y mundana, demuestran un claro menoscabo a la Persona y la obra del Señor Jesucristo quien, antes de entregar Su vida por Su Única Iglesia, oró al Padre diciendo: “Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros” (Juan 17. 11).

 

Todo aquel que quiera apartarse del religiosismo y seguir las pisadas del Señor, su objetivo primordial deberá ser: saber discernir la diferencia que existe entre lo que es DOCTRINA (Enseñanza que se da para instrucción de alguien) y lo que es DOGMA (Principio o conjunto de reglas establecidas por una autoridad como verdad incuestionable); ya sea que provengan de las llamadas iglesias tradicionales como de las reformadas.

 

LAS ESCRITURAS, que son nuestra única autoridad de fe, hacen una diferencia muy clara entre la DOCTRINA DEL PADRE y LOS DOGMAS RELIGIOSOS. La primera es el fundamento firme del que se alimentan los genuinos creyentes, mientras que los otros (dogmas) son pesadas cargas que se les impone a los creyentes nominales que ignoran LAS ESCRITURAS, malgastando sus vidas en liturgias y ritos estériles.

 

NO SE PUEDE NI DEBE DOGMATIZAR LO QUE NO ES DOCTRINA. Dijo el Señor en una oportunidad a los religiosos de su época: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.” (Lucas 16. 15). Por lo cual, nuestro propósito apunta al mismo objetivo del Apóstol Pablo cuando dijo en santa inspiración: Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio, no donde Cristo ya hubiese sido nombrado, para no edificar sobre fundamento ajeno, sino, como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él, verán; Y los que nunca han oído de él, entenderán. (Romanos. 15. 20-21).

 

De manera que, además de congregarnos en un mismo espíritu, realizamos la tarea misionera de difundir LA SANA DOCTRINA, por medio de estudios bíblicos, impresos y por medio de internet con la página Web: “www.sanadoctrina.org” o “www.SANA DOCTRINA”.

 

 

 

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