SANA DOCTRINA - Ministerio de Difusión Bíblica
botonestemas EL VERDADERO EVANGELIO LA IGLESIA DEL SEÑOR JESUCRISTO EL DIEZMO ¿QUÉ DICE LA BIBLIA?  

El camino de la salvación

 

 

* Introducción

El propósito de este estudio es señalar, conforme a Las Escrituras, cual es el único camino que Dios nos ha provisto para alcanzar la salvación.

La Biblia enseña que Dios, no solamente tiene un plan general que está siendo llevado a cabo en la historia de toda su creación; sino también en la historia de la humanidad. Respecto a éste último objetivo es que, en sus designios soberanos ha tenido especial interés en la salvación del hombre que es su especial tesoro. Cuando una persona es salva, no es salva como resultado del azar, accidente o suerte; es salva como consecuencia de un eterno propósito divino. Dios salva al hombre porque su intención es salvarlo. Salva a un individuo en particular, en un momento particular y bajo ciertas circunstancias particulares que Él predetermina soberanamente, porque ésa es su intención. Esta obra, no es indefinida en el tiempo, su límite será hasta que el Señor Jesús regrese a buscar a sus redimidos; el día y la hora nadie lo sabe. La exhortación es: ¡Apresúrate y clama a Dios por tu salvación! TODAVÍA TIENES OPORTUNIDAD, NO LA DESPERDICIES.

“Así dijo Dios: En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido. He aquí el tiempo aceptable; he aquí el día de salvación” (Isaías 49. 8; 2 Corintios 6. 2).

 

 

EL CAMINO DE LA SALVACIÓN – ORIGEN, TRAYECTO Y DESTINO

 

“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14. 6).

“Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó” (Romanos 8. 29-30).

 

SU TRAZADO ESTÁ EN LA PALABRA DE DIOS; SI BUSCA OTRA OPCIÓN SE CONDENARÁ A SÍ MISMO

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7. 21-23).

 

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ETERNIDAD PASADA

* DIOS PREVÉ Y PROVEE LA SALVACIÓN DEL HOMBRE

Antes de que el hombre cayera en pecado, Dios ya había previsto en la eternidad pasada el Camino que habría de librarlo de su justa condenación; Y este camino es Su Hijo Jesucristo “el cordero de Dios” que quita el pecado del mundo.

La Biblia dice:

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3. 15).

“Ciertamente llevó él (Jesucristo) nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”. (Isaías 53. 4-6).

“Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis; a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole; al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella” (Hechos 2. 22-24).

“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros” (1 Pedro 1.18-20).

 

* LIBRO DE VIDA – Inscripto, cerrado y sellado

El libro de la vida es el libro celestial donde Dios escribió el nombre de los justos, es decir, de aquellos a quienes Él predeterminó. De modo que, el libro de la vida constituye el registro de creyentes destinados a la vida eterna.

La Biblia dice:

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efesios 1. 4).

 

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TIEMPO PRESENTE

* CAÍDA DEL HOMBRE – Desobediencia

La caída del hombre se debió a su desobediencia. Dios dio una orden a Adán y este desobedeció; y con su rebeldía dio entrada al pecado en el mundo.

Es tal su gravedad, que no sólo debió pagar su precio que es la muerte; sino que, al contraer su maligna naturaleza contaminó también a toda su descendencia; quedando la raza humana, sin excepción, bajo condenación eterna.

La Biblia dice:

Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2. 16-17).

“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Con que Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3. 1-6).

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos 5. 12).

 

 

* PECADO

Es el poder misterioso primordial que se opone por naturaleza a Dios y a su buena voluntad para con el hombre.

Como su esencia consiste en un acto de desobediencia motivado por el deseo de auto establecer normas y ser el dueño de su propio destino, rompe la comunión íntima con Dios.

La Biblia dice:

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3. 23).

Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6. 23).

 

Dios obra a favor de todos los hombres ofreciéndoles la

 

*SALVACIÓN

La Biblia dice:

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3. 16).

El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2. 4).

“El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3. 9).

Al llegar a este punto nos encontramos con que Dios mismo, por anticipado decreto y conforme a su promesa, interpuso una Cruz ante todos los hombre como manifestación de su gran amor, “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2º Pedro 3. 9). En esa Cruz, el Señor Jesucristo satisfizo voluntariamente la demanda que la justicia de Dios exigía para que cada uno tenga la posibilidad de seguir transitando, en esta vida, por el camino de la salvación. Y justamente, el motivo de su muerte fue debido a que la justicia de Dios establece que, para  que el hombre pueda llegar hasta su misma presencia, tanto en la tierra como en el cielo, debe estar limpio de todo pecado. Pecado que por un lado, fue adquirido por herencia y por otro, pecados cometidos voluntariamente por acción u omisión. En esa condición de pecaminosidad, propia de la naturaleza humana, es imposible seguir adelante; pues nadie está exento. Ahora bien, puesto que el pecado es lo impide alcanzar la salvación, el problema siguiente es cómo estar limpio de todo pecado; condición tal, que no está al alcance de ningún ser humano por más que se lo proponga y cualquiera sea el medio que busque; sea buenas obras, teniendo una religión o siendo bautizado. Dijo el Señor Dios: “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí,…” (Jeremías 2. 22). Este decretoquiere decir que, la única posibilidad de ser aceptable delante de su presencia, está en manos de Aquél que debía ofrendarse en la cruz. El justo debía morir por los injustos en forma sustitutoria (vicaria), de manera tal que, conforme a la demanda divina, debió derramar su preciosa sangre hasta la última gota como único medio para quitar el pecado; pues: “según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión” (de pecado) (Hebreos 9. 22). Esa obra de gracia dividió el camino a todo hombre en dos direcciones opuestas; uno conduce a la perdición eterna y el otro a la salvación eterna.

Este es el punto crítico del camino, allí debemos detenernos y meditar; pues el asunto es que, inexorablemente, todo hombre sin excepción debe decidir por uno de estos dos destinos: PERDICIÓN O SALVACIÓN. Si escoge rechazar la intervención soberana de Dios sobre su vida, ha escogido el camino de la perdición. En cambio, si decide aceptar la propuesta divina que exige: 1) arrepentimiento de pecadoy 2) fe para creer en el evangelio. Seguramente será conducido por el  poder del Espíritu Santo, hacia la obediencia de esas dos demandas que nos permiten, en forma instantánea, retomar el camino que lleva hacia la salvación eterna.

 

DE ESTA MANERA HA SIDO PRESENTADA, CONFORME A LAS ESCRITURAS, LA ÚNICA POSIBILIDAD QUE DIOS HA CONCEDIDO A TODOS LOS HOMBRES PARA QUE PUEDAN ADQUIRIR EL SALVOCONDUCTO QUE LES PERMITIRÁ CONTINUAR POR EL CAMINO DE LA SALVACIÓN. TODOS HAN QUEDADO DEBIDAMENTE NOTIFICADOS POR MEDIO DEL MENSAJE DE LA CRUZ; EN CONSECUENCIA, A PARTIR DE ESTE CONOCIMIENTO NADIE TENDRÁ EXCUSA, SI POR CAUSA DE SU REBELDÍA, TOMA POR EL CAMINO DE LA PERDICIÓN.

 

No obstante, habiendo sido expuesta esta verdad bíblica, veamos primeramente cual es la actitud general del hombre y el camino que escogerá.

 

* RESPUESTA HUMANA - Rechazo

La respuesta del ser humano, sin excepción, es rechazar la salvación. Como su naturaleza está totalmente contaminada por el pecado; los deseos de su mente y las intenciones de su corazón lo inclinan permanentemente al mal. Por tanto, no hay ninguna porción de su ser, por ínfima que sea, que en algún momento busque a Dios.

La Biblia dice:

“Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas” (Juan 3. 19).

“Como está escrito:

No hay justo, ni aun uno;

            No hay quien entienda,

No hay quien busque a Dios.

            Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;

No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”  (Romanos 3. 10-12).

 

No obstante, hay personas que dicen sinceramente buscar a Dios, sin embargo les cuesta aceptar que la salvación, siendo “por gracia” es también “según el designio de su voluntad” (La voluntad de Dios). Reconocer la total soberanía de Dios, aun como salvador es de fundamental importancia. Sólo así puede comprenderse que el favor que nos ofrece como regalo inmerecido, debe recibirse humildemente, con gratitud y bajo las condiciones que Él ha predeterminado. Intentar tomar sólo parte de ella y esforzarse en agregar ingredientes humanos y carnales, tales como la voluntad propia (libre albedrío) y buenas obras, es no reconocer la suficiencia de Cristo, es rechazarla.

 La Biblia dice:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1. 12-13).

“Respondió Jesús y le dijo: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu” (Juan 3. 6-8).

“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6.44).

“Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia” (1 Corintios 1. 26-29).

“Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Romanos 8. 7).

“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2. 8-9).

 

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ETERNIDAD FUTURA

SEGUNDA RESURRECCIÓN

Es el momento en que la creación entera entregará definitivamente a todos los muertos que pasaron a la eternidad sin Cristo para ser juzgados.

 

* EL GRAN TRONO BLANCO - El juicio final

En este trono es donde Dios, como Juez Supremo, hará que se presenten todos los que resucitaron en la segunda resurrección para ser juzgados y condenados conforme a sus actos; es decir, todos aquellos que violaron Su Ley y rechazaron el arrepentimiento de pecado y creer por fe en el evangelio para ser salvos.

La Biblia dice:

“Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” (Romanos 2. 5-8).

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Corintios 6. 9-10).

“Y vi. Un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20. 11-15).

 

* MUERTE ETERNA

Esta muerte no es la muerte física o del cuerpo que conocemos donde el hombre deja de existir en este mundo. Esta muerte es infinitamente más grave y se la conoce como la muerte segunda. Ella es el lugar de tormentos donde son destinados todos los que son condenados y separados eternamente de Dios.

La Biblia dice:

 Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 13. 41-42).

Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 13. 49-50).

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apocalipsis 21. 8).

 

Aquí concluye el camino cuyo destino está reservado a todos los hombres no salvos que rechazaron la propuesta divina. Su destino es la condenación eterna; crease o no, acéptese o no.

 

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Veamos ahora el camino que Dios determinó para que algunos hombres alcancen, por medio de obediencia, la salvación eterna.

 

Independientemente del rechazo del hombre, Dios persiste en su iniciativa salvadora; y obrará soberanamente conforme a su

* DECRETO DIVINO

La Biblia dice:

“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré” (Isaías 46. 9-11).

“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié” (Isaías 55. 10-11).

De manera que toda la humanidad, estando bajo pecado le resta esperar cuál será  su destino eterno de acuerdo a la sentencia que determine el Juez Supremo.

Existen tres posibles dictámenes a considerar.

1) TODOS SERÁN CONDENADOS (Opción Descartada según su misericordia).

2) TODOS SERÁN SALVOS (Opción descartada según  su justicia).

3) ALGUNOS SERÁN SALVOS (Opción confirmado según su gracia).

Dios nos revela por medio de su Palabra que, soberanamente ha escogido sólo una de las tres posibles sentencias para salvar algunos; y esto, es nada más que “por gracia”, a través de Su llamado irresistible.

 

Su Gracia determina que la salvación es

* POR ELECCIÓN “EN CRISTO” MEDIANTE EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO

La Biblia dice:

“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6. 63).

“Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4. 11-12).

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados” (Romanos 8. 28).

Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 2. 13-14).

“Así que, por eso es mediador de un nuevo pacto, para que interviniendo muerte para la remisión de las transgresiones que había bajo el primer pacto, los llamados reciban la promesa de la herencia eterna” (Hebreos 9. 15).

“Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas” (1 Pedro 1. 2).

“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1. 23).

 

* EJERCIENDO SU LIBRE GRACIA SOBERANA

La Libre Gracia Soberana es el acto majestuoso de Dios obrando a favor de algunos hombres (según su elección) sin que haya nada en ellos que pueda influenciarlo en su elección.

La Biblia dice:

“Esto es: No los que son hijos según la carne son los hijos de Dios, sino que los que son hijos según la promesa son contados como descendientes. Porque la palabra de la promesa es esta: Por este tiempo vendré, y Sara tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino también cuando Rebeca concibió de uno, de Isaac nuestro padre (pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama), se le dijo: El mayor servirá al menor. Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.

¿Qué, pues, diremos? ¿Qué hay injusticia en Dios? En ninguna manera. Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9. 8-16).

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia, dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo, de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

“En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad, a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo. En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” (Efesios 1. 3-14).

Dios, mediante Su gracia, obra para salvar nunca para condenar. Su Palabra declara que el hombre está condenado por causa de su naturaleza de pecado aún antes de nacer; y si a pesar de su condición, rechaza la salvación que le es ofrecida únicamente por medio de su evangelio, se condena a sí mismo siendo responsable de su perdición eterna en un 100%. En cambio, si se arrepiente de su pecado y clama a Dios por su salvación será salvo. La salvación es obra de Dios 100%. En consecuencia:

 

* LA GRACIA OBRA PARA SALVACIÓN

La Biblia dice que es:

 

  * Por la voluntad del Padre

“Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2. 13).

“El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas” (Santiago 1.18).

 

  * Por la intercesión de Cristo

“He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todas las cosas que me has dado, proceden de ti; porque las palabras que me diste, les he dado; y ellos las recibieron, y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que tú me enviaste. Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me diste; porque tuyos son, y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y he sido glorificado en ellos.

Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (Juan 17. 6-10, 20).

 

* Por la obra del Espíritu Santo

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3. 5).

 “Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora” (Gálatas 4. 28-29).

 

* Por la eficacia de Su Palabra

“¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (1 Corintios 1. 20-21).

“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4. 12).

 

* EXIGENCIAS DE LA GRACIA - Obediencia, arrepentimiento de pecado y fe

La Biblia dice:

“Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan; por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos” (Hechos 17. 30-31).

“Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos, pero que ha sido manifestado ahora, y que por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe, al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén” (Romanos 16. 25-27).

 

* EFECTOS DE LA GRACIA

Dios es el que justifica; justificar, es liberar de la culpa. El pecador que creyó en la obra de Cristo en la Cruz y confió que su sangre (sangre de la expiación) ha sido derramada a su favor ha sido justificado. Sin justificación no hay salvación.

La Biblia dice:

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5. 1-2).

“alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2. 47).

“Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano” (Juan 10. 27-29).

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida” (Romanos 5. 8-10).

“siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1. 23).

 

* PRIMERA RESURRECCIÓN

Es el momento donde los cuerpos de los que “duermen” en Cristo aguardando su venida, tendrán el privilegio de levantarse de entre los muertos y, juntamente con los que viven, serán transformados a su semejanza para ser arrebatados en las nubes y participar de su gloria por toda la eternidad.

La Biblia dice:

“Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años” (Apocalipsis 20. 6).

 

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ETERNIDAD FUTURA

* TRIBUNAL DE CRISTO – Libres del juicio

Ante este tribunal, que no hay que confundir con el “purgatorio” que no existe en el plan de Dios,  comparecerán sólo los que están libres del juicio (los salvos), para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o malo. Allí sus actos serán pasados y probados por fuego. Todo lo que en sus vidas haya sido aprobado recibirán recompensas del Señor; y todo lo que haya sido contrario a su voluntad les significará pérdida. Este tribunal debe ser distinguido del “gran trono blanco”, ante el que sólo los “muertos espirituales”, los no salvos, comparecerán.

La Biblia dice:

“La obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego” (1 Corintios 3. 13-15).

“Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5. 10).

 

* BODAS DEL CORDERO

Es un banquete, una fiesta, que está dispuesta en los cielos donde la Esposa (la Iglesia) ha sido totalmente preparada para este gran evento. Allí se confirmará la unión definitiva e indisoluble con su esposo, el Cordero de Dios (Cristo), y habitará con Él en sus moradas eternas conforme a su deseo: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo” (Juan 17. 24).

La Biblia dice:

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios” (Apocalipsis 19. 9).

 

REINO DE DIOS – Cielo nuevo tierra nueva

* LA SANTA CIUDAD – La Jerusalén celestial

Esta nueva Jerusalén o ciudad celestial es figura de la Iglesia gloriosa y del Reino perfecto de Dios.

La Biblia dice:

“No entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero” (Apocalipsis 21. 27).

 

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Volviendo a la

ETERNIDAD PASADA

Recordemos que:

* EL CAMINO DE LA SALVACIÓN NACIÓ EN DIOS EL PADRE, LO CONSUMÓ DIOS EL HIJO, Y LO POSIBILITÓ DIOS EL ESPÍRITU SANTO.

La Biblia dice:

“Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios” (Romanos 11. 29).

“Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos” (Isaías 53. 11).

“Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna” (Tito 3. 5-7).

 

* CONCLUSIÓN

Como ha podido apreciarse, el camino que Dios ha provisto para nuestra salvación es simple y directo. No demanda ningún tipo de requisito previo para transitarlo. No pide que el hombre tenga una determinada religión, haber sido bautizado o realizar buenas obras; exige despojarse de todo prejuicio, arrepentirse de todo pecado y tener la humildad de reconocer que es imposible alcanzar la salvación por uno mismo.

 

 

DOMINGO ANTONIO FERNÁNDEZ

 

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NOTA: A este estudio se acompaña un gráfico ilustrativo.

 

El camino de la salvación

 

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